
"Sturm und Drang" (Tormenta e impulso)
Puede considerarse que el antecedente más inmediato
del movimiento del romanticismo en la literatura europea, surge en Alemania
y casi simultáneamente en Francia, hacia fines del Siglo XVIII.
La evolución previa de la literatura alemana había sido peculiar.
En la época en que en Italia surgía el Renacimiento, hacia
el año 1500, en Alemania se producía la Reforma luterana
que impregnó la literatura alemana sea con sus mensajes religiosos
y moralistas, sea con las prédicas de la Contrarreforma. En el
Siglo XVII, la Guerra de los Treinta Años y su culminación
en la Paz de Westfalia (1618-1648) habilitó la introducción
del barroco, con fuerte influencia francesa.
A mediados del Siglo XVIII, sin que aún existiera una unidad
política, la economía alemana había florecido; pero
en cierto modo faltaba a la nación alemana un desarrollo cultural
en lo literario, con un contenido susceptible de considerarse clásico,
como existía en Francia. Pero el florecimiento económico,
dió lugar al surgimiento de algunos centros urbanos de gran empuje
cultural, como Frankfurt, Leipzig y Weimar. Se produjo, entonces, el surgimiento
de una corriente cultural de gran contenido nacionalista y con acento
en el perfeccionamiento del idioma alemán, al que se procuraba
depurar de palabras de origen latino o francés.
En el último tercio del siglo XVIII, el medio intelectual europeo
fue el de la Ilustración, que tuvo gran influencia en Alemania,
donde un grupo muy importante de personalidades, poetas, pensadores, ensayistas,
hicieron destacar la cultura alemana como centro de la cultura europea;
llevando a que se calificara al pueblo alemán como pueblo de poetas
y pensadores.
Había surgido una reacción contra el racionalismo, en cierto
modo encabezada por Rousseau, con su postulado de retornar hacia la Naturaleza.
El cuestionamiento del culto de la razón, había sido establecido
firmemente en Inglaterra, donde la obra de Shakespeare había despertado
el entusiasmo por sustituir ese culto de la razón en la obra literaria
y poética, por un fuerte predominio del sentimiento y la individualidad.
Al finalizar el Siglo, a pesar del atractivo que para muchos escritores
y pensadores alemanes seguía presentando la obra de los enciclopedistas
franceses - especialmente Corneille y Voltaire - así
como la de Jean Jacques Rousseau, surgió una fuerte inclinación
hacia Shakespeare. Claro ejemplo de esta tendencia es Christoph
Martin Wieland, (1733-1813), que a la vez que autor de la novela "Agathon"
inspirada en la antigüedad griega y romana, también tradujo
las obras de Shakespeare y escribió una epopeya en verso,
"Oberon", de ambiente medieval legendario, que constituye un
claro antecedente del romanticismo.
En 1776, se publicó en Alemania una comedia de que es autor
Maximilian Klinger (1752-1831), cuyo nombre en alemán, "Sturm
und Drang" terminó asignándose a un movimiento literario
surgido entre los años 1770 y 1785, cuyos cultores, siguiendo las
ideas de Johann Gottfried Herder (1744-1803), se nuclearon en torno
al escritor alemán Johann Wolfgang Goethe (1749-1832).
Tras la obra de los ingleses Macpherson y Percy, y del escandinavo
Johann Georg Hamann (que vivió entre 1730 y 1788), su seguidor
Johann Gottfried Herder fue el que se convirtió en principal
exponente de la reacción contra el racionalismo.
Johan Gottfried Herder, que era un pastor luterano, filósofo
e historiador, postuló la poesía de arraigo popular como
el modelo al que debía tender la literatura alemana, ensalzando
el valor de la creatividad e invocando el genio de la nación alemana.
Habiendo transcurrido por un proceso espiritual de enorme religiosidad,
concibió al hombre como expresión terrenal de la divinidad
en un mundo en continua creación y re-creación. La originalidad
de cada ser, y la exaltación de la diferenciación individual,
se convirtió así en la obsesión del artista.
Cuestionaba el predominio de la razón para la búsqueda de
una comprensión única y general del mundo; y postulaba que
cada artista y cada poeta debía captar la realidad de la naturaleza
y del hombre a partir de su propia alma, de su instinto y su espontaneidad,
procurando bucear en lo más profundo de su sentimiento. Tradujo
al alemán varias obras extranjeras clásicas de ese tipo,
como el poema del Mío Cid y fué también un gran mentor
de la obra de Shakespeare. Una de sus principales influencias en
este sentido, fue la que ejerció sobre Goethe, a quien al
parecer inició en el conocimiento del dramaturgo inglés
y le despertó el interés por la tragedia dramática.
Fueron representantes típicos de esta corriente, Heinrich Vilhel
von Gerstenderg (1737-1823), Jakob Michael Reinhild Lenz (1751-1792)
y Friederich Maximilian von Linger (1752-1831), creadores de una
poesía tormentosa, plena de inclinación a lo terrorífico,
plena de apasionamiento y aún de rasgos psiquicamente patológigos,
al punto de que alguno de ellos terminó sus días en total
locura. Wilhelm Heinse (1746-1803) dedicó sus principales
obras a exaltar el goce del cuerpo y los instintos. Se fundó en
Gotinga una asociación de poetas alemanes, llamada la Federación
del Hain, que realizaba extravagantes ceremoniales danzando en torno a
un roble en las noches de luna.
Otro autor que debe mencionarse entre los antecedentes germánicos
del romanticismo, es Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781), quien
en cierta forma fue el fundador de la crítica literaria; efectuando
un análisis riguramente racional y crítico de las obras
literarias, fustigando el afrancesamiento, sobre todo del teatro, así
como el dogmatismo de los luteranos.
Un elemento muy presente en estas corrientes literarias, con fuerte influencia
de índole religiosa vinculada al luteranismo, fue la exaltación
del individuo; cuya independencia en cuanto a la fe religiosa frente a
la presión del dogmatismo, constituyó uno de los temas recurrentes.
Al mismo tiempo que el individualismo y la afirmación de la libertad
esencial de su espíritu, surgió una exaltación del
sentimiento como algo superior a la razón, como sintetizara Rousseau
en su frase "Siento antes de pensar".
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